Lo que aprendí de la amistad durante la pandemia.

Nunca he sido de muchos amigos. Tengo muchos conocidos pero mis amistades cercanas las podía contar con los dedos de una mano y me sobraban. Sin embargo, estando en cuarentena me he dado cuenta de amistades valiosas que no sabía que tenía. Como aquellos con los que alguna vez era muy cercana y pensaba que ya no, pero han estado pendiente, me han apoyado desde lejos y de algo tiene que valer. Porque la amistad no se mide con hablar todos los días, sino por quienes saben retomar el hilo de tu vida como si no hubiera pasado el tiempo.

Así fue que durante la pandemia, mis amistades cercanas aumentaron a dos manos y me he dado cuenta que cada amigo tiene algo diferente que ofrecer. Están las de toda la vida, o eso esperamos. Esas que lo saben todo y que están cansadas de escucharme por el mismo cuento. Esas son las que llamo por videollamada para hacernos compañía sin decir ni una palabra. Una cocina, otra trabaja, yo escribo, y hay algo reconfortante en saber que estás sola, pero acompañada.

También está esa amiga de la universidad, que sigo por Instagram, celebro todos sus pasos pero ya no hablabamos como antes. Pero reconectamos hace poco por las redes y no sé cómo una noche llegamos al tema, pero fue quien me escuchó cuando necesitaba a alguien y no había nadie despierto. Y están aquellos con quienes compartes tus pensamientos buenos y los no tan buenos, que todos los días siempre me dice “ey, cualquier cosa estoy aquí.” Y en tiempos como estos, esas palabras valen oro.

Hay amigos de amigos que se volvieron mis amigos también. Que he compartido viajes y experiencias y charlas de media noche con copas de vino y ahora son grupos de WhatsApp que me ayudan a disipar la mente de las noticias con unas cuantas risas. Y está el grupo de mis mejores amigos que ahora no está tan activo como antes, y es normal, pero de vez en cuando hay uno que chequea como estamos o incluso mejor, armó todo un itinerario de nuestra próxima acampada luego que salgamos de esta.

Están los amigos del trabajo que cuando veo esa notificación de mensaje, a veces me da pereza abrir, pero me sorprenden con un “era solo para ver como andaba tu y tu familia”.

Y por último, no importa lo que me digan, pero las redes me han dado muchas manos amigas de lejos, leer que otros pasan por lo mismo, sienten lo mismo, les gusta lo mismo que tu, sea aquí o del otro lado del mundo, es algo que no tiene precio.

La cuarentena nos pudo haber alejados a todos, pero hoy estamos más conectados que nunca y cuando volvamos-que volveremos-la amistad tendrá otro significado, diferente pero más profundo, más puro.

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3 Comments Leave a comment

  1. Me encantó!! Tienes tanta razón en todo lo que dices, sobre todo en esa de las redes. En esta cuarentena me he acercado a chicas que por ese apoyo a través de una “pantalla”, hasta cierto cariño les he cogido.

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